"No estaba segura de poder controlar su nerviosismo, al observar los ojos de matiz borgoña de su onii-sama, que con tanto fervor recorrían su pequeña figura femenina. Mordio suavemente su labio inferior, acercandose hacia él, para entrelazar sus dedos y empezar a moverse al son de la música. El fonografo se escuchaba en la esquina de la habitación, con una dulce melodía. Kaname apoyo su cabeza suavemente sobre la cabellera de Yuuki, mientras la muchacha cerraba los ojos, para simplemente dejarse llevar con el ritmo que imponia el joven. La inmortalidad es tan lejana, como un sueño que no termina de marcar sus pautas. Porque la realidad tiene inevitablemente un plan en su contra, con una exquisita obsesión. El muchacho de cabellera oscura, quería verla, sentirla, hasta que se agotaran sus palabras, con el acento de sus maldades y juegos. En sus labios varoniles, se dibujaba una pequeña sonrisa, mientras maquinaba unos oscuros pensamientos de amarla, moderla, devorarla y soñarla hasta saciarse de su princesa." 

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